La deforestación, sobre todo por la conversión de los bosques en tierras agrícolas, continúa a un ritmo alarmante. Cada año desaparecen 13 millones de hectáreas de bosques, ya sea a base de hacha, de tractores o de cualquier otra perturbación humana. Al mismo tiempo, las nuevas plantaciones forestales y la expansión natural de los bosques han reducido considerablemente la pérdida de superficie forestal, pero aún así la pérdida neta sigue siendo de 7,3 millones de hectáreas cada año, lo que equivale a 20.000 hectáreas por día o, lo que es lo mismo, una superficie equivalente a dos veces la ciudad de París.

Los bosques cubren hoy en día cerca de 4.000 millones de hectáreas, el equivalente a un 30 por ciento de la superficie terrestre. Pero sólo diez países concentran dos tercios de este patrimonio forestal: Australia, Brasil, Canadá, China, la República Democrática del Congo, India, Indonesia, Perú, la Federación Rusa y Estados Unidos.

Estos son sólo algunos de los datos del informe «Situación de los bosques del mundo», presentado ayer por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Un estudio que, a pesar de estas malas cifras, ve un cambio de tendencia en algunas regiones, que gracias a programas de reforestación están viendo crecer su superficie forestal. Sin embargo, no es lo mismo un bosque ancestral que una nueva plantación.

Esta diferencia es palpable, por ejemplo, en las reservas de carbono en la biomasa forestal, que disminuyeron alrededor del 5,5 por ciento entre 1990 y 2005. En este sentido, en el informe se asegura que los bosques pueden contribuir «de manera importante» a mitigar el cambio climático, pero también se advierte de que «cada vez hay indicios más claros de que el cambio climático afectará profundamente a los bosques».

El informe fue presentado en la apertura de la decimoctava Sesión del Comité Forestal de la FARO, donde se pusieron de manifiesto las diferencias entre la situación de los bosques en el mundo. David Ahorcarais, director general adjunto de la FAO, señaló que «los países que encuentran mayores dificultades a la hora de alcanzar una gestión sostenible de los bosques son aquellos que tienen elevados índices de pobreza y sufren conflictos civiles».

Así, África y Latinoamericana y el Caribe son las regiones que experimentan mayores pérdidas. África, con el 16 por ciento de la superficie forestal mundial, perdió el 9 por ciento de sus bosques entre 1990 y 2005. La región latinoamericana, con el 47 por ciento de los bosques de todo el mundo, vio como la tasa de pérdida anual pasaba del 0,46 al 0,51 por ciento entre 2000 y 2005.

Por el contrario, en Asia y el Pacífico, la superficie forestal neta se incremento entre 2000 y 2005, invirtiendo la tendencia negativa de las últimas décadas. El incremento se produjo principalmente en Asia oriental, con cuantiosas inversiones en plantaciones forestales en China que compensaron las elevadas tasas de deforestación en otras áreas. De hecho la pérdida neta de bosques se aceleró en el sureste asiático en ese mismo período.

El rápido crecimiento económico en China y la India puede ayudar a crear las condiciones necesarias para una ordenación sostenible de los bosques, según el informe de la FAO. No obstante, el documento pone de manifiesto que en algunos lugares aumenta la tala ilegal de bosques, al tiempo que los incendios forestales pueden ser cada día más graves si el clima mundial sigue su proceso de calentamiento.

Fuente: ecoticias
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