Unas 600 personas se concentraron hoy en Brasilia para pedir la paralización del trasvase del río San Francisco, un proyecto que puede causar un desastre ambiental y social, según los manifestantes.
La protesta frente al palacio presidencial de Planalto intentó, con ánimo festivo, llamar la atención del presidente de Brasil, Luíz Inácio Lula da Silva, para comunicarle en una reunión los motivos por los que, a juicio de las personas concentradas, se debería detener el trasvase.
La obra, enmarcada en el Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC), prevé la construcción de dos canales con un total de 720 kilómetros que desviarán agua del río San Francisco a los estados del noreste de Brasil, región pobre y de clima árido que está afectada por intensas sequías.
Alzemí Tomaz, representante del Consejo Pastoral de los Pescadores de la región del Bajo San Francisco, declaró a Efe que el trasvase "es una megaobra que no sirve para el pueblo y que lleva agua para quien ya tiene, para el negocio agrario y los grandes industriales".
Añadió que "los pescadores y los indígenas son los que más van a sufrir, ya que las grandes presas hidroeléctricas harán inviable la pesca tradicional y la situación va a empeorar".
La cacique Dejanira, india de la etnia atikum, dijo que "si el río muere, también lo hará la naturaleza y nuestros niños", lo que, a su juicio, ya están pasando.
"Los desperdicios están entrando en el río y el agua se está ensuciando" por las obras, declaró la líder indígena brasileña.
El pescador de la región Solteiro Santana Amo resaltó la deforestación de la ribera del río como otro problema no sólo asociado a la construcción de las presas sino también al crecimiento de las plantaciones de caña de azúcar en la región.
"Se está cortando el bosque con motosierra, por lo que las plantas no pueden volver a crecer. Entonces, el tronco se pudre y cae al canal". La consecuencia, fatal para el pescador, es que "mueren todos los peces pequeños", afirmó.
Según cálculos oficiales, la construcción de los canales prevén la deforestación de 430 hectáreas de bosque.
Los manifestantes, que esperan conseguir una audiencia con Lula antes del viernes, no sólo van a llevar protestas, sino que también esperan aportar posibles alternativas al proyecto.
Para la representante del Consejo Pastoral de los Pescadores, la solución para la zona semiárida "es el desarrollo de pequeños proyectos como presas de piedras o fondeaderos artesanales, que ya están siendo desarrollados y que son más eficientes que una gran obra".
Este grupo, formado por 70 organizaciones, entre las que se incluyen grupos de pescadores y agricultores, no gubernamentales, comunidades indígenas, religiosos y otros movimientos sociales, lleva acampado desde el día 12 en el centro Brasilia y espera prolongar su protesta hasta el próximo día 16.
Fuente: diario metro
Vídeo: youtube

Los comentarios están cerrados