Está situado justo en el punto en el que se unen las placas de Sudamérica, Norteamérica y África.

Una expedición británica partió ayer desde la isla de Tenerife hacia un punto en el Océano Atlántico frente a la costa norte de Sudamérica para estudiar un agujero en la corteza terrestre de cientos de metros cuadrados que pone en tela de juicio las actuales teorías sobre las placas tectónicas.

A bordo del buque "James Cook", nueve hombres y tres mujeres provistos de un robot y un sumergible tratarán, durante seis semanas, de desentrañar el misterio de este abismo marino.

El agujero está localizado en la corteza terrestre justo en el punto en el que se unen las placas tectónicas de Sudamérica, Norteamérica y África. Se habría producido por las fuerzas centrífugas que alejan a esas tres placas a un ritmo de dos centímetros por año, pero, según los científicos, debería haber sido rellenado con material volcánico, y así formar una nueva corteza.

Sin embargo, lo que ha resultado de ese proceso de separación tectónico es un agujero por el que queda al descubierto el manto de la Tierra, la parte interior del planeta, lo que constituye una enorme cadena montañosa submarina.

Los científicos sumergirán a cinco kilómetros de profundidad desde el nivel del mar un robot equipado con una cámara que les permitirá tomar imágenes de este abismo, así como extraer muestras del manto terrestre.

"Esperamos obtener un conocimiento directo de lo que sucede dentro de la Tierra", señala Chris MacLeod, del Colegio de Ciencias Terrestres, Oceánicas y Planetarias de la Universidad de Cardiff (Gales).

Fuente: consumer
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