Ordenación interna y del ámbito de la Asturias central, ejes fundamentales de actuación en el municipio-mosaico de Siero.

Siero es un concejo extenso y complejo. Uno de esos concejos-comarca que tenemos en Asturias, con muchos kilómetros cuadrados (200) y nada menos que 250 pueblos. Si algo ha caracterizado a Siero en los últimos años, es su centralidad avivada por el proceso de consolidación metropolitana. Eso ha impulsado su crecimiento demográfico hasta acercarse a los 50.000 habitantes, que lo sitúan como el cuarto concejo en tamaño demográfico. Uno de los pocos que han mantenido su crecimiento en los años más duros de la crisis. Aunque su crecimiento es lento y está marcado por la baja natalidad. Pero la compensa con la atracción de residentes de otros concejos y de población extranjera, que en total le proporcionan más de 4.000 efectivos como saldo neto en diez años, que compensan la pérdida debida al mayor número de defunciones que de nacimientos.

El Siero metropolitano, que se beneficia de su posición intermedia entre los centros urbanos de Oviedo y Gijón, se extiende por las parroquias de Lugones, Viella, Bobes, San Miguel de la Barreda, Granda, Tiñana, Argüelles, Hevia, La Carrera y Pola de Siero. En ellas viven 40.000 personas. Dos núcleos destacan sobre el resto: la capital, la villa de Pola de Siero, que ha tenido un aumento sostenido hasta los 12.000 habitantes, y Lugones, de tamaño similar, situado en la periferia de Oviedo y bien comunicado por carretera y autopista con todos los centros urbanos del área metropolitana.

El reciente proceso de suburbanización metropolitana ha dado lugar a extensas urbanizaciones, entre las que destaca La Fresneda (3.300 habitantes). La carretera N-634 ha ejercido de eje de crecimiento para las áreas empresariales y residenciales, prácticamente continuas entre Oviedo y Pola de Siero. La mayor orientación empresarial de este eje ha desincentivado su función residencial, por lo que la mayor parte de estas parroquias están estancadas o muestran leves retrocesos de población. Por otro lado, la dispersión de las viviendas unifamiliares sobre este territorio llano ha propiciado el crecimiento del poblamiento laxo en Tiñana, Bobes, Viella y otras parroquias centrales.

Pero también hay un Siero minero y otro rural. El paisaje rural del concejo se extiende al norte y al sur del corredor cantábrico, en las parroquias de Anes, Celles, Muñó, La Collada, Sanmartino, Marcenado, Vigil, Vega de Poja, Aramil, La Collada, Trasmonte, Cuquiellos, La Paranza o Limanes. El empleo en la ganadería ha descendido hasta las 600 personas. La tradicional dedicación a la producción lechera ha sufrido el ajuste característico, pasando de 600 a 140 explotaciones en una década, mientras que se mantienen las explotaciones de producción cárnica, que son ahora mayoritarias. La producción láctea ha decaído mientras la cabaña, como resultado del redimensionamiento, se ha mantenido en un volumen alto: 14.000 vacas.

La minería y la industria han caracterizado el paisaje y la vida del concejo, sobre todo en el sureste, en Lieres, Carbayín, Santiago y San Juan de Arenas, Valdesoto y Feleches. El cierre de los pozos ha llevado al empleo minero a mínimos y hoy se limita a sólo unas decenas de trabajadores. Queda una fuerte impronta en el paisaje y en las urbanizaciones mineras del entorno de los pozos.

Los indicadores de desarrollo son positivos, salvo en la natalidad. El saldo migratorio ha sido notablemente positivo, con una apreciable colonia extranjera, que supera los valores medios regionales. El empleo ha ido en aumento y los planes de suelo empresarial son ambiciosos para el inmediato futuro (Bobes). El basculamiento del eje metropolitano hacia el Este favorece a Siero frente a la mal equipada y comunicada área Oeste, a poniente de Avilés y Oviedo.

La industria aporta 4.500 empleos, entre los que destacan los del sector alimentario y el metalúrgico. La construcción ha aumentado hasta los 2.500 empleos y el crecimiento fuerte de los servicios ha subido el empleo hasta los 16.500. El sector terciario es el mayoritario en producción y empleo, como corresponde a un territorio complejo cuyo carácter urbano y metropolitano es claramente dominante.

Los problemas de un concejo que va bien en sus indicadores básicos, salvo en crecimiento natural, se relacionan con la ordenación del territorio y los impactos negativos de un crecimiento que ha ido más rápido que la creación de infraestructuras y suelo empresarial. Así, el crecimiento ha sido desordenado en torno al eje de la N-634, habiendo afectado negativamente al crecimiento de los núcleos de población localizados en su entorno: Colloto, Granda, Sierra, San MiguelÉ Sólo El Berrón (3.000 habitantes) crece lentamente sobre este eje, además de la capital. La implantación del área comercial y empresarial de Parque Principado ha avivado los problemas de ordenación de este territorio, de nueva centralidad metropolitana, y de congestión de la red de transporte.

Los planes de expansión de la capital y de Lugones junto a los signos de vitalidad de El Berrón (vinculado a Noreña) y de Lieres permiten suponer una continuidad del crecimiento del eje principal del concejo. Asimismo, la tendencia que mantienen las urbanizaciones (La Fresneda) apunta en la misma dirección.

Ordenación interna y del ámbito metropolitano son ejes fundamentales de actuación. También la mejora del transporte metropolitano público. La mejora de la conexión con Gijón, a partir de la construcción del enlace de la Autovía Minera, abre posibilidades de incremento de la actividad, mientras que la consolidación de la relación con Oviedo y el eje cantábrico, apoya una expansión futura. La ordenación del territorio debe hacer énfasis en el extenso paisaje rural, abriéndolo a nuevas funciones residenciales y a la diversificación de actividades. La revitalización de las áreas mineras y la puesta en valor de su importante patrimonio son otra de las necesidades objetivas de un concejo-mosaico que, aun situado en el corazón urbano de Asturias, contiene una representación a gran escala, con sus claros y oscuros, de la diversidad de Asturias. Diversidad de orografía, paisajes y modos de vida que, frente a la fuerte tendencia uniformadora actual, mantienen de manera sorprendente la personalidad de las distintas unidades locales, que, ensambladas, constituyen el concejo y a su vez dan especificidad a Ciudad Astur.

Fuente: la Nueva España
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