La figura señera del Teide constituye, sin espacio para la duda, el símbolo más representativo de nuestro Archipiélago. No es posible concebir una descripción de las Islas sin dedicar uno de los capítulos más destacados a este volcán que todos sentimos tan cercano y tan nuestro, a este monte ingente en sus proporciones y sublime en su apariencia que desde la Antigüedad ha despertado la inspiración de los artistas y ha sugerido sentimientos profundos a cuantos lo han contemplado.

Durante siglos, el Teide ha sido objeto en innumerables ocasiones de originales obras de pintura o de fotografía y en cada ocasión ha ofrecido una cara renovada, diferente, lo que da una idea precisa de su valor paisajístico y al propio tiempo, pone de relieve su magnificencia natural. Todos aquellos que alguna vez han disfrutado de la oportunidad de acercarse a sus laderas pueden dejar constancia de lo que ello significa y de los sentidos que se despiertan en su interior ante lo inusitado del panorama y la grandiosidad que envuelve.

Nuestro volcán y su entorno poseen una riqueza seguramente inigualable y por ello cuentan con el máximo grado de protección que se reserva para los espacios naturales. La creación del Parque Nacional vino a reconocer esas virtudes y la necesidad de preservarlas para el futuro como una pieza valiosa que ha de ser mantenida incólume. Es un tesoro que compartimos los tinerfeños pero igualmente el resto de los canarios y españoles y, en definitiva, también el resto de los habitantes del planeta.

A partir de esa base adquiere consistencia la iniciativa destinada a promover que este parque nacional sea incluido en el catálogo de sitios naturales considerados Patrimonio Mundial. Y es que a sus valores paisajísticos añade otros muchos relacionados con la Flora y la Fauna, la Geología y hasta la Arqueología, sin olvidar otros aspectos de no menor importancia y que guardan estrecha relación con las Ciencias.

De hecho, el Teide ha atraído desde siempre el interés de los especialistas internacionales, cuyas investigaciones han favorecido la aparición de nuevas aportaciones, en muchos casos ciertamente relevantes. Al margen de ello, las singulares condiciones atmosféricas que se producen en su ámbito han propiciado el desarrollo de los estudios que se realizan desde las ejemplares instalaciones con que cuenta el Instituto Astrofísico de Canarias en las cumbres de Izaña.

Por todo ello, esta misma semana hemos procurado dar un paso más en el camino de conseguir ese reconocimiento universal para nuestro parque nacional con la propuesta presentada en el Senado, cuyos miembros han entendido el mensaje y, en consecuencia, han proporcionado su respaldo. Para mí fue un gran honor defender la moción respaldada por todos los grupos políticos en la Cámara Alta, que es donde reside la soberanía del Estado. En mi intervención aludía a que, aquel día en el Senado, se concitaban los augurios de Guayota, aquel demonio que habitaba en las entrañas de la tierra. Allí estaba el palpitar de los aborígenes de Tenerife que tenían en el Teide su referencia espiritual y simbólica.

Allí estaban las dudas tenebrosas de los navegantes del Medioevo; el espíritu de aquellos científicos renacentistas que, al otear la derrota de las Indias, descubrieron el Pico del Teide, faro y guía de navegantes; los científicos y naturalistas de los siglos XVII y XVIII; la investigación de Humboldt y sus pisos de vegetación. En el Senado, aquel día en que se aprobó la moción, se intuía también la preocupación para empezar a observar de forma urgente los procesos de variación del cambio climático.

Allí estábamos desde Tenerife, Canarias y España pidiendo el reconocimiento de los valores del Teide, que los hombres y mujeres de Canarias queremos ofrecer al mundo. Fue una feliz decisión que se suma a otras muchas que desde los diversos sectores e instancias sociales están surgiendo en la misma línea, con la única intención de proteger un patrimonio que es nuestro, sin duda, pero también de todos.

Ricardo Melchior Navarro
Presidente del Cabildo y senador por Tenerife

Fuente: el Dia.es
Vídeo: youtube