El Consell Valencià de Cultura presentó ayer el libro «Pueblos abandonados. Los paisajes del olvido», de Agustín Hernández y José Manuel Almerich que, entre otras conclusiones, señala que en más del 50 por ciento del territorio valenciano vive menos del 5 por ciento de la población.
El estudio atribuye este abandono, entre otros factores, al envejecimiento y el agotamiento biológico, la inviabilidad económica por la carencia de rendimiento de la agricultura o la ganadería, el aislamiento y la carencia de perspectivas continúan provocando, igual que hace un siglo, la emigración.
El libro analiza el fenómeno de la emigración y el abandono que han sufrido numerosas aldeas y pueblos valencianos durante la segunda mitad del siglo XX. Ha sido editado en la colección «Maior», es decir, con gran formato, y tiene más de 200 imágenes.
Los dos autores han realizado un trabajo de campo en el que han obtenido más de 25.000 fotografías en dos años, bien haciendo senderismo o practicando bicicleta de montaña. Las tipologías del abandono reseñadas en el libro, los autores las han sintetizadas en cinco grandes bloques. el abandono provocado por la emigración rural; la construcción de embalses; las catástrofes naturales; la expulsión de los moriscos el año 1609; y también los restos dejados por la construcción de colonias agrícolas e industriales.
Además, también se habla con casos concretos de las comarcas que más han sufrido el abandono rural o alguna fenomenología concreta.
A partir del momento de máxima ocupación del interior, hacia el año 1910, se produjo un fenómeno de emigración hacia las zonas industrializadas, que se acentuó de forma notable en los años sesenta.
De esta forma, comarcas valencianas como el Rincón de Ademuz, l´Alcalatén, los Serranos, els Ports, el Alt Maestrat o el Alt Millars, vieron cómo su población se redujo notablemente. Algunos lugares hasta una quinta parte, y algunos otras municipios tienen ahora una décima parte de los habitantes que hace un siglo, como Castielfabib, Ares del Maestre, Vistabella del Maestrazgo, Castillo de Vilamalefa.
Otro motivo que ha provocado el abandono de lugares durante la segunda mitad del siglo XX ha sido la construcción de embalses.
Las catástrofes naturales también han provocado a lo largo del tiempo el abandono de pueblos, como la del Turia de 1957 que provocó la aparición de nuevos lugares habitados como los barrios de Fuensanta, Merced y Paloma, y de otras barriadas a poblaciones como Alboraia, Algemesí, Manises o Moncada. Los terremotos históricamente han afectado las comarcas del sur valenciano y han obligado a reconstruir pueblos enteros, como Guardamar de Segura en 1829.
Fuente: ABC.es de Sevilla
Vídeo: www.youtube.com

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados