El Reglamento del Paisaje en vigor desde agosto de 2006 establece nuevas limitaciones a la construcción en zonas de especial valor paisajístico de la Comunitat Valenciana. Una de las consecuencias prácticas más inmediatas del Reglamento de Paisaje es que ya no se puede construir ni en los acantilados ni en las cimas de las montañas.

El documento establece que se «prohíben los crecimientos urbanísticos y construcciones sobre elementos dominantes o en la cresta de las montañas». Es más, la normativa resalta que «en ningún caso podrán urbanizarse suelos con pendientes superiores al 50%».

Un reglamento que llega tarde para muchas urbanizaciones en trámite de construcción o ya consolidadas en la Marina Alta. Una de ellas es, sin duda, Gata Residencial. Fue en 1998 cuando el PP en la alcaldía aprobó de manera provisional una urbanización en plena montaña para que se construyeran 700 chalés y adosados. Hoy, más de 500 viviendas se alzan en la cima de la montaña sin que ningún Reglamento del Paisaje las prohíba.

De hecho, la normativa de la Generalitat no tiene carácter retroactivo, pero con ella se habrían evitado muchas situaciones dramáticas que se pueden encontrar en la comarca.

Pero, además, otras montañas de la Marina Alta están amenazadas por el hormigón ajenas al nuevo reglamento de la Conselleria de Territorio. Entre ellas, las de l'Atzúvia. Ahora están en trámite -a la espera de que la Generalitat se pronuncie- 2.000 viviendas en dos zonas montañosas del municipio.

Fuente: Levante. El mercantil valenciano
Fotografías: www.flickr.com