Los parques eólicos situados en el mar, conocidos internacionalmente como offshore, son una forma cada vez más utilizada de aprovechar la energía renovable del viento. Sin embargo, España, a pesar de ser el segundo país europeo productor de energía eólica, según datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), mantiene paralizada la tramitación de los proyectos de parques eólicos marinos, a la espera de la regulación del sector, que corresponde al Ministerio de Industria.
La tecnología actual sólo permite instalar estos parques en zonas con profundidades inferiores a 20 metros, una característica que escasea en el litoral español. No obstante, según Greenpeace, en la Península Ibérica sería posible crear por este medio 25.000 megavatios (MW) de potencia hasta 2030, evitando la emisión anual de unos 25 millones de toneladas de CO2.
En este sentido, la organización ecologista advertía en un informe, llamado "Viento en Popa", de que el Plan gubernamental de Fomento de las Energías Renovables para 2010 no es suficiente para que España cumpla el Protocolo de Kyoto, por lo que subrayaba la necesidad de un plan eólico marino, proponiendo como enclaves posibles las aguas del Golfo de Cádiz, el Mar Mediterráneo, Galicia o las Islas Canarias.
Sin embargo, las propuestas de los últimos años han despertado más voces en contra que a favor. En 1997, un grupo de empresarios y expertos propuso una instalación eólica en la bahía de Cádiz. El proyecto, denominado "Mar de Trafalgar", contemplaba la construcción, a 18 km. de la costa de Barbate, de 270 aerogeneradores que podrían brindar una potencia de 1000 MW.
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Fuente: consumer.es
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