El valle de Núria está situado en el Pirineo oriental, a 2.000 metros de altitud, y está rodeado de cimas que rondan los 3.000 metros, formando un amplio anfiteatro de suaves vertientes donde el silencio y la paz son los protagonistas.

Geomorfología

El valle de Núria está situado en la zona axial del Pirineo Oriental. Está constituido por un conjunto de materiales precámbricos y paleozoicos (de seiscientos a cuatrocientos millones de años) que presentan una compleja estructura a consecuencia de las diferentes etapas de formación a que han estado sometidos.

Abundan tres litologías predominantes, que condicionan el modelado actual; los gneis, los esquistos y las calizas. Los gneis están formados por grandes cristales (porfiroclastos) de feldespatos de forma elíptica, envueltos por unos minerales de hábito plano denominados "micas". A causa de su gran dureza, son los materiales que configuran el relieve más abrupto del valle: las gargantas del Freser.

El valle de Núria se caracteriza por tener una geomorfología altamente influida por el glaciarismo del cuaternario.

Presenta abundantes circos glaciares, valles subexcavados por los glaciares, relieves abruptos y depósitos morénicos, además de cavidades cársticas y profundas gargantas. El período de máxima extensión glacial tuvo lugar hace aproximadamente unos veinticinco mil años. Durante este tiempo, a causa de un descenso de temperatura, el valle de Núria estaba ocupado por grandes masas de nieve y hielo que configuraban un glaciar principal donde confluían otros más pequeños que provenían de los valles laterales.

Hidrología

El agua es uno de los elementos más valorados en Vall de Núria, tanto por el interés naturalístico que comporta, como por su uso dentro del complejo turístico.

El valle de Núria presenta una red hidrográfica formada por torrentes y pequeños lagos de las espectaculares cuencas del entorno, modeladas por la actividad glaciar del cuaternario.

Los torrentes principales son el torrente de la Coma de l'Embut, el torrente de Finestrelles, el torrente de Eina, el torrente de Noufonts y el torrente de Mulleres. Captan las aguas de las cabeceras de los picos más altos para transportarlas al fondo de los valles, donde se unen progresivamente hasta llegar al lago de Núria. A partir de aquí, desciende el río Núria entre las impresionantes rocas de Tot lo Món, hasta llegar a las inmediaciones de Queralbs, donde se une con el río Freser.

El drenaje es continuo durante todo el año debido al deshielo de la nieve en invierno y primavera, y a las lluvias de verano y otoño. Esto propicia el desarrollo de la gran biodiversidad de flora y fauna que habita en las orillas, los pantanos y las gargantas de los torrentes, y en todo el contexto del valle.

Vegetación

Por debajo de los 1600 metros, en el piso montano, encontramos bosques caducifolios, los robledales de roble de hoja grande (Quercus petraea) con sotobosque de avellanos (Corylus avellana) y helechos, las fresnedas, menos abundantes, con fresno de hoja grande (Fraxinus excelsior), y el sauce cabruno (Salix capraea).

Entre los 1600 y 2400 metros, piso subalpino, el bosque dominante es el pinar de pino negro (Pinus mugo, subespecie Uncinata), una especie que posee unas ramas muy resistentes y flexibles, que le permiten soportar los vientos fuertes y el peso de la nieve. Para protegerse de la congelación presenta una elevada concentración de resinas.

En las laderas umbrías de suelos ácidos, el pinar está acompañado de matorrales de rododendro (Rhododendron ferrugineum), arbusto de poca altura que queda cubierto por la nieve y que saca las yemas y los capullos en el otoño. En este piso, el paisaje presenta extensos bosques, prados, riscos y paredes escarpadas. El liquen geográfico (Rhizocarpon geographicum) confiere a las rocas un color verdoso.

Por encima de los 2400 metros, llegando hasta los 2800 metros, encontramos el piso alpino.

En este piso, la duración y el rigor del invierno, las fuertes oscilaciones de temperatura, la acusada estacionalidad, la inestabilidad del sustrato y la acción del viento configuran un hábitat extremadamente selectivo.

Predomina una vegetación rasa formada, entre otras, por gramíneas, leguminosas, anémonas y gencianas. Una de las más características es la genciana pirenaica (Gentiana pyrenaica), de color azulado, que habita los prados y pasa el invierno cubierta de nieve. Durante el corto período de crecimiento vegetativo, la estrategia que adoptan algunas de estas especies es una coloración vistosa para poder ser rápidamente polinizadas por los insectos.

En las zonas de canchales -acumulación de fragmentos de roca que se forman en la base de las cimas-, hay especies adaptadas que tienen la capacidad de desarrollar unas raíces largas y resistentes. Otras forman pequeños cojines espesos que se aferran fuertemente a los pomos de tierra por debajo del pedregal. Las comunidades que habitan en las ciénagas y las fuentes las distinguimos porque forman una vegetación de un verde aún más intenso.

Fuente: valldenuria.com
Video: www.youtube.com