El Cabo de Gata es un parque de origen volcánico, es el espacio protegido marítimo-terrestre de mayor superficie y relevancia ecológica de todo el Mar Mediterráneo Occidental europeo.
Con una de las franjas costeras de mayor belleza y riqueza ecológica del Mediterráneo occidental y una extensión de 38.000 has, a las que hay que sumar una franja marina de una milla de anchura (12.000 has), el Parque Natural de Cabo de Gata se ha convertido en una de las joyas naturales para el turismo de Almería, Andalucia y de toda España.
La importancia ecológica del Cabo de gata se encuentra en su origen, de naturaleza volcánica, clima semiárido, carácter márítimo-terrestre, hábitats de interés: estepa mediterránea, formaciones dunares, salinas, acantilados litorales y praderas de fanerógamas marinas.
Dentro de sus límites del Parque se ubica la Sierra del Cabo de Gata, la formación volcánica más importante de toda la Península Ibérica, localizada a muy pocos kilómetros de la capital almeriense. El paisaje vegetal se compone de matorrales con especies como cornicabra, matagallo, aulaga morisca y palmitos, considerados como la única palmera autóctona en el continente europeo. Entre sus riquezas se encuenta una gran comunidad de «azufaifos», la mejor desarrollada y que mayor superficie ocupa en España. Posee además endemismos como el «dragoncillo de Cabo de Gata» o la «clavelina del Cabo».
Una de las grandes riquezas de la naturaleza del Cabo de Gata está bajo el mar. Los fondos marinos del parque están formados por praderas de Posidonia oceánica. En estas extensiones verdes submarinas encuentran alimento y cobijo numerosas especies de crustáceos, moluscos y peces. Entre estos últimos, además de las especies habituales en las aguas mediterráneas como sargos, brecas, mojarras o herreras, existen otras como el cabracho, la cabrilla o el reyezuelo. Este ecosistema se caracteriza por una gran variedad de fauna y, especialmente, avifauna acuática.
En los charcones del Cabo de Gata, formando marismas junto a la costa, pueden verse miles de flamencos limícolas , así como gaviotas, patos y garzas, cigüeñuelas y chorlitejos patinegros y otras especies que habitan los limos de las marismas. La presencia de víbora hocicuda en los palmitales, canchales volcánicos, y la alondra de Dupont en la estepa litoral, acrecientan la singularidad ecológica del espacio.
Fuente: degata.com
Video: www.youtube.com

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