La Consejería de Medio Ambiente ha puesto en marcha una iniciativa cuyo objetivo es promover la implantación de sistemas de gestión ambiental en las playas del litoral cántabro, con el fin de evitar su degradación, mejorar su calidad ambiental y garantizar el desarrollo sostenible de estos espacios.

El anuncio de concurso, publicado el pasado 26 de octubre en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), establece un presupuesto de 66.000 euros y un plazo de ejecución de 12 meses para implantar un sistema de gestión ambiental, según la norma ISO 14001, en las playas de Salvé de Laredo, Luaña de Alfoz de Lloredo y Rosal de San Vicente de la Barquera.

El concurso incluye también la redacción de un modelo de declaración ambiental que permita incluir en el registro EMAS II (sistema comunitario de gestión y auditoría medioambientales) a todas las playas de la región.

La implantación de un sistema de gestión ambiental supone un compromiso por parte de la organización que lo implanta de evaluar y mejorar de forma continua su comportamiento ambiental. El proceso incluye una evaluación ambiental inicial, que permitirá conocer el estado real de las playas e identificar los aspectos medioambientales relevantes, según explica la Consejería en un comunicado.

La cantidad de residuos orgánicos, sanitarios, papel, cartón, plástico, vidrio, envases ligeros o restos de colillas, y el impacto visual o la contaminación de suelo y la arena que producen, son algunos de los aspectos que se pueden analizar.

También se considerará la calidad de las aguas, en función de la presencia de algas, vertidos de emisarios de depuradoras y ríos, o posibles derrames de grasas, aceites e hidrocarburos; la contaminación acústica y atmosférica provocada por vehículos, lanchas y motos acuáticas, y el consumo de recursos, como el agua de duchas y lavapiés.

Una vez identificados estos aspectos y su afección en la calidad ambiental de las playas se emitirá la correspondiente declaración ambiental, en la que se establecerán los objetivos que se deben cumplir y las actuaciones necesarias para alcanzar las metas fijadas.

Los sistemas de gestión ambiental establecen también la necesidad de realizar una evaluación continua que permita corregir desviaciones y comportamientos alejados de las instrucciones impuestas por el propio sistema.

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