Los hayedos presentan en esta época imágenes llenas de magia y color
Si pensamos en un bosque de cuento, a buen seguro nos vendrá a la mente un hayedo. Son bosques cargados de magia y misterio en los que parece que en cualquier momento pudiera aparecer un duendecillo asomando la cabeza entre sus protuberantes y musgosas raíces. Y si el hayedo es un bosque de ensueño, el otoño hace que estos lugares incrementen su belleza de manera que nos aporten algunas de las estampas más bellas que la naturaleza pueda regalar a nuestros sentidos. Las pequeñas hojas de las hayas toman en esta época miles de tonalidades distintas que juegan entre marrones, amarillos y anaranjados.
El haya es amante de la sombra y la humedad. Dentro de los bosques de frondosas, es una de las comunidades más características de la región eurosiberiana. Los hayedos aparecen entre los 900 y los 1.800 metros de altitud, y sobretodo en aquellas zonas donde las precipitaciones son más abundantes y las nieblas frecuentes; por este motivo los hayedos se encuentran en las laderas de orientación norte donde los frentes procedentes del Atlántico liberan más humedad. En La Rioja, las mejores y más extensas masas de hayedo se localizan en las sierras occidentales, la Demanda y San Lorenzo, principalmente en la cuenca alta del Oja y en la media del Najerilla, zonas donde es la especie dominante.
Según el Tercer Inventario Forestal Nacional los hayedos riojanos ocupan unas 24.000 hectáreas, pero además el haya aparece diseminada en otras comunidades forestales y se encuentra en proceso de expansión. Tradicionalmente, de los hayedos se extraña madera, leña y carbón; hoy en día, la práctica desaparición de este tipo de aprovechamiento ha contribuido a su recuperación en los montes. Además, la capacidad del haya de regenerarse bajo condiciones de sombra le permite la colonización de pinares y robledales. Pero no sólo los montes arbolados están siendo colonizados por el haya; también brezales, bujedas, escobonales y hasta terrenos abiertos constituyen buenos nichos de regeneración para la especie.
El haya (Fagus sylvatica) es un árbol de porte esbelto que puede alcanzar los 40 metros de altura y hasta casi 3 de diámetro. Su copa es globosa y acampanada si se encuentra en solitario, pero si en bosques densos, su copa es más reducida. La pantalla contra la luz que suele formar su dosel impide el desarrollo de otras plantas, aunque los hayedos sí son un buen refugio para especies como el lirón, tanto careto como gris, el ratón leonado, corzos y jabalís, además de aves como el azor, el trepador azul, carbonero palustre o el azor, entre otras.
Los hayedos nos esperan con sus mejores galas, ahora es el momento, no perdamos la oportunidad de disfrutar de un paseo bajo la mágica luz de estos bosques. Afortunadamente en la Rioja los tenemos muy cerca y en abundancia.
VANESSA RUIZ./LOGROÑO
La Rioja.com
Imágenes: http://www.lacoctelera.com/myfiles/miquelturo/Faig%20de%20les%20Cavorques.JPG
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