El pasado viernes 15 de septiembre, el Gobierno aprobó el Real Decreto Ley 9/2006 por el que se adoptan medidas urgentes para paliar los efectos de la sequía. Al respecto, WWF/Adena destacó que las propuestas son sólo “un parche”, mientras no se cambien las políticas que fomentan el consumo de agua, como la de regadíos o la urbanística. Se trata del cuarto Real Decreto sobre la sequía que aprueba el Gobierno sin consulta alguna a los sectores ambientales.
El Real Decreto recién aprobado incluye varias disposiciones, entre las que destacan las ayudas para los regantes en las cuencas afectadas por la sequía, la modernización de regadíos por vía de urgencia y medidas puntuales para la zona sobreexplotada de la cuenca del Alto Guadiana.
Las sequías son eventos naturales, cíclicos e inevitables, pero previsibles. La única forma de evitarlas es frenar de manera decidida el incremento de la demanda de agua con el fin de que no sobrepase los recursos disponibles. Las ayudas a los regantes, como las concedidas por este Real Decreto a los regantes y la Mancomunidad del Canal de Taibilla, pueden ser consideradas medias de urgencia, aunque nunca solucionarán el problema de la sequía.

“Debido al cambio climático, en el futuro las sequías serán más largas y frecuentes y sus efectos más severos” -afirma Lucia De Stefano, responsable de Política de Aguas de WWF/Adena-. “Las soluciones pasan por un cambio en la política agraria y de desarrollo urbanístico, y no por hacer llover 40 millones de euros cuando no llueve agua”.
La modernización de regadíos ha sido presentada de nuevo por el Ministerio de Agricultura y el de Medio Ambiente como la solución definitiva a la escasez de agua en España. Pero, en realidad, la pretendida modernización incluye proyectos que promueven la transformación de secano a regadío o la ampliación de zonas en riego. WWF/Adena insta al Ejecutivo a que, antes de aprobar inversiones de este tipo, renuncie a la ampliación prevista de regadíos en 130.000 hectáreas y desarrolle un nuevo Plan Nacional de Regadíos acorde con la política ambiental europea y los recursos hídricos reales existentes y futuros.
En referencia a las medidas propuestas para los acuíferos de la cuenca del Alto Guadiana, WWF/Adena destaca que la solución a la sobreexplotación pasa por la modificación de la política agraria en Castilla-La Mancha y el control de los pozos ilegales. Los cambios puntuales aprobados por el Real Decreto pierden de eficacia si no se basan en estas premisas fundamentales.
Según WWF/Adena, “el Gobierno debería asumir su responsabilidad actuando sobre las políticas que determinan las demandas y usos del agua, en lugar de transmitir el mensaje de que el Estado va a subvencionar tendencias de crecimiento del regadío y del desarrollo urbanístico totalmente insostenibles”.
Lucia De Stefano
Glocalia

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