La disyuntiva sobre la conveniencia o no de apostar por los campos de golf como dinamizadores de los sectores turístico e inmobiliario ha vuelto a reactivarse. El debate sobre la ley que debe regular su construcción, ha puesto en la mesa de discusión un asunto que, más allá de intereses económicos, ha tomado un cariz de enfrentamiento político.
Castellón es la provincia del litoral Mediterráneo con menos campos, lo que la sitúa en condiciones de desventaja respecto a otros destinos turísticos. Nuestra oferta se limita a las instalaciones del Grao de Castellón, Sant Jordi y Borriol, frente a otras zonas como Málaga (34), Barcelona (34) Girona (24), Alicante (14), Tarragona (8), Almería (8); Valencia (6) y Murcia (6) con unos potenciales mucho mayores. Los defensores de este modelo económico arguyen que es imposible competir, mientras que los detractores aluden al deterioro del medio ambiente, la especulación urbanística y la falta de agua como argumentos básicos para denostar cualquier insinuación de este tipo.
Así las cosas, son muchos los municipios de la provincia que han apostado por la fórmula del golf como epicentro de un desarrollo urbanístico. Por eso, cualquier regulación que se realice de todas estas iniciativas será bien recibida para que cada cual no campe a sus anchas y exista un marco normativo referencial que, sobre todo, respete los valores medioambientales de los que, todavía hoy, podemos presumir en Castellón.

Nunca llueve a gusto de todos. Ante los cambios introducidos por Pons en la política de ordenación del territorio, que algunos denominan de 180º respecto a la de Blasco, (y otros mera cortnia de humo)*, los promotores no han esperado para hacerse oir. Sino ver estas dos noticias del diario Levante:
http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=24027...
http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=24030...
*Sobre si de Pons cabe esperar otras maneras en la ordenación del territorio, personalmente estoy espectante. Al menos de sus declaraciones se deduce un modo muy distinto al de su predecesor (menos mal). Esperemos que sean algo mas que palabras. En cualquier caso, para buena parte de nuestro territorio, los cambios llegan ya tarde.
Parece ser que en este país no aprendemos de los errores y después de seguir el modelo de turismo de sol y playa que ha destrozado el paisaje litoral, ahora le toca el turno al turismo de golf, de gran impacto sobre el paisaje pese que algunos promotores crean que el golf es agricultura y que significa una mejora del medio ambiente.
La verdad, Jose; es que había leído solo por encima las noticias. Después de leer que todo un Conseller de Territorio compara las transformaciones de los campos de golf con las de la agricultura, mis expectativas sobre éste se me desvanecen un poco mas. La agricultura, efectivamente es una transformación del medio natural, y no de poca importancia. Supone una pérdida de biodiversidad, pero cuenta con una razón que aunque mejorable es de peso: los frutos de la agricultura se comen!!, sirven para alimentar miles de personas, que de otra forma dificilmente podrían hacerlo. ¿Recuerda este señor, aquello de la revolución agrícola y el aumento de población?. Está en la historia. Además las transformaciones en el paisaje ya están asumidas en nuestra cultura.
Las que suponen las instalaciones de este deporte de moda -¿hasta cuando?- no, y además el cesped no se come.
Y es que esto de la sostenibilidad, en el fondo, no es más que cierta racionalidad, de pensar un poco a largo plazo. Algo de deberían hacer las instituciones que llevan el nombre de "ordenación" del territorio, y no servir a los intereses oportunistas de unos pocos.