Arquitectos y estudiantes han trabajado en una iniciativa pionera que concilia la protección de la zona y el crecimiento urbanístico
La redacción de un Plan de Acción Territorial del Valle de Guadalest, «como único instrumento capaz de dotar de carácter legal a la suma de intenciones que hemos podido extraer de nuestra experiencia directa sobre el terreno», y la creación de un organismo de gestión y control «que coordine e impulse el desarrollo del valle, encargándose de poner en contacto administraciones, inversores e investigadores para orientar a las administraciones en las inversiones públicas y atraer a las inversiones privadas interesadas en un desarrollo alternativo», son dos de de los objetivos que se marcan técnicos y especialistas tras haber trabajado intensamente del 6 a 13 de octubre en el taller «6 maneras de vivir un paisaje», según asegura Marta García, coordinadora del mencionado taller.
La iniciativa ha partido del estudio de arquitectura Grupo Aranea de Alicante, que ha contado con la intervención de 14 arquitectos y más de 30 estudiantes de esta disciplina. El área de actuación ha sido la zona del Valle de Guadalest, integrada por los municipios El Castell de Guadalest, Benimantell, Beniardà, Benifato, l´Abdet y Cofrides. «Por sus características paisajísticas excepcionales y por la fuerte presión urbanizadora a la que se está viendo sometida en los últimos años, el Valle de Guadalest se encuentra en un momento clave para determinar el rumbo de su desarrollo. Por ello se eligió como caso ejemplar para un estudio piloto que permitiera sacar conclusiones exportables a otras unidades geográficas», continúa explicando Marta García.
El proyecto, que ha contado con el respaldo de la asociación cívica Aitana y financiado por el Colegio de Arquitectos de la Comunidad Valenciana, Conselleria de Territorio y Vivienda, CEDER Aitana y la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación, «pretendía inducir a la reflexión partiendo del estudio de unas soluciones a problemas puntuales que se consideraban representativos de las diferentes escalas de actuación que un desarrollo urbanístico del valle implicaría». Y en este sentido, igualmente, «se pretendía involucrar y reunir sobre una misma mesa de debate a las administraciones locales como supramunicipales, con el fin de destacar objetivos sobre una base de inquietudes comunes».
Por su parte la Conselleria de Territorio y Vivienda explica en un comunicado que «la iniciativa se ha dividido en seis equipos de trabajo que han intentado generar ideas y abrir nuevos planteamientos, teniendo siempre en cuenta las sensibilidades e inquietudes de las gentes del Valle de Guadalest, para posibilitar la visión del valle como un unidad territorial en la que paisaje y vivienda se conjugan a la perfección».
El Grupo Aranea manifiesta que, entre las conclusiones a las que se ha llegado en el taller «6 maneras de vivir un paisaje», es importante destacar que «se asume la necesidad de crecimiento para la supervivencia del Valle de Guadalest, a la vez que se denuncia la urgencia de un cambio de tendencia en las modalidades en las que este se produce». También, Marta García explica que «para la supervivencia del paisaje, principal recurso del valle, se hace necesaria una coordinación supramunicipal de este desarrollo, que permita una visión global de la unidad geográfica y no esté condicionada por los límites administrativos». Por último, se añade que «para este desarrollo a nivel territorial es necesario el acuerdo de todas las administraciones locales así como el apoyo de los organismos supramunicipales competentes en materia de ordenación del territorio».

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