El nuevo plan de recursos naturales incluye bajo la figura de «paisajes protegidos» nuevas zonas en Tineo, Belmonte, Illano, Boal y Piloña, y elimina de la lista la cuenca del Esva
Oviedo, María ALONSO
El nuevo plan de ordenación de los recursos naturales de Asturias (PORNA) que ha elaborado el Gobierno del Principado prevé incluir bajo alguna de las diversas figuras de protección medioambiental 13.460 nuevas hectáreas en el centro de la región. Estos terrenos pasarán a formar parte de la red de espacios protegidos de la comunidad autónoma. Cuando el PORNA haya sido aplicado, el 31,67 por ciento de la superficie regional será territorio protegido. En total, 335.788 hectáreas. Si las previsiones del PORNA se suman a las distintas figuras de protección europeas incluidas en la Red Natura 2000, el 34,31 por ciento de la extensión de Asturias estará bajo algún tipo de protección medioambiental.

El documento sustituirá al actual PORNA, elaborado en 1994. La revisión del plan fue anunciada a principios de esta legislatura y el nuevo documento todavía no ha salido a información pública. El texto propone la declaración de cinco parques periurbanos (en las cercanías de las ciudades): el de las Cuencas (Mieres y Langreo); Naranco-Nora (Oviedo); Gorfolí (Avilés), y los de Areo y Deva-Fario (Gijón). Según el plan, los parques periurbanos se conciben como «espacios con significativo valor natural, cultural y paisajístico» cercanos a los principales núcleos urbanos de la región.
Además, el texto modifica la lista de paisajes protegidos. Una figura que supuso el gran fracaso del anterior PORNA, ya que, aunque recientemente se ha aprobado el espacio protegido de las cuencas mineras, ninguno de los otros diez previstos en el documento de 1994 fue declarado.
El listado que recoge el proyecto de PORNA incorpora cinco espacios y suprime otro de la lista de 1994. Entre los nuevos destacan los paisajes protegidos de bajo Trubia, peña Manteca-Montovo (Belmonte), sierra de Aves-Llerandi (Piloña), Doiras-San Isidro (Boal-Illano) y Lleiroso-Calabazos (Tineo). Se cae, en cambio, el paisaje protegido de la cuenca del Esva (Valdés).

El documento justifica las modificaciones realizadas en los paisajes naturales. Considera que en l994 «se incluyeron en la red espacios sin suficientes valores naturales y de excesivas dimensiones, sin que los instrumentos de gestión definidos fueran adecuados para una gestión eficaz. Ello justifica la oportunidad de una redefinición territorial y funcional de esa figura respecto a la planificación que aparecía en el PORNA de 1994».
La otra figura novedosa planteada en el PORNA son las microrreservas, que serán espacios naturales pequeños que albergarían flora especialmente amenazada o hábitats raros. Aunque el documento aboga por la necesidad de declarar espacios de estas características en la región, no llega a concretar nada. Otra puerta abierta para la creación de nuevas zonas protegidas son las consideraciones que recoge el documento sobre varias zonas que deberían tener algún tipo de protección.
Así, en el Occidente, el PORNA señala la necesidad de proteger una franja en dirección este-oeste que atraviesa las sierras de los concejos de Illano, Boal, Villanueva y Taramundi, además de determinadas zonas en Allande y el sur de Tineo, junto con la confluencia de Belmonte, Tineo y Salas que incluye la base del embalse de La Barca y la sierra de Calabazos. En la zona central, el nuevo PORNA destaca la necesidad de conservar los territorios al sur de Lena, bordeando los lugares de interés comunitario (LIC) de Aller-Lena y Valgrande, así como el sureste de Aller. En el Oriente, el informe considera necesario preservar las áreas anexas al desfiladero del Cares, así como la sierra del Cuera y el sur de los concejos de Piloña y Parres.
En la larga lista de zonas que deberían protegerse también aparecen 275 hectáreas repartidas en distintos espacios por toda la región y que están caracterizadas por estar compuestas por comunidades vegetales de alto valor ecológico, como alisedas pantanosas, alcornocales, lauredales y tejedales.
El primer plan de ordenación de recursos naturales fue redactado durante el Gobierno de Juan Luis Rodríguez-Vigil. Aquél fue el primer Ejecutivo que contó con una Consejería de Medio Ambiente. Su titular fue María Luisa Carcedo.

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